martes, 13 de abril de 2010

Hablar desde el Corazón, decir Elsie Alvarado

Por: Moravia Ochoa



Hablar desde el corazón es fácil y por lo tanto, hablar sobre Elsie Alvarado de Ricord no iba a ser problema, no lo fue, pero hube de podar algo en los hilos de la memoria, por el exceso de asuntos, sentimientos encontrados, heridas abiertas y ese su rostro asomándose a la página para que no nos saliéramos de cauce. Asumimos entonces voz y palabra con cauteloso amor. Ella, la enamorada de la vida no querría desbordes innecesarios porque el río de nuestro afecto lo recibió en vida, legítimo, respetuoso, leal, como bien merecía quien enalteció las letras de Panamá con altísimo rigor y profundidad lírica y humana. Pero qué es este escrito, ¿qué significado darle? Es un reconocimiento a la vida y la obra de quien tejió palabras y ensueños, esperas y encuentros muestras de un ideario personal profundamente humano. Integridad y belleza salían del arpa dulce con que rodeó los hechos sencillos o trascendentes de su transcurso terrestre. Es éste un abrazo conmovido a quien supo regalarse en la amistad sin transgredir uno solo de los principios en que se fundamenta este vocablo. Si hubo que perdonar, ella, la transparente, perdonó aunque golpes vivió que le dolieron como una herida jamás cerrada. A tal punto llegaba su gran humanidad. Con el alma dispuesta para todos, hidalga construía y se entregaba. Con este preámbulo quiero decirles por qué estoy aquí. Siento que es un alto honor haber sido alumna y amiga de Elsie. Y es que el cariño de ella estuvo fundamentado siempre en valoraciones que tenían el mérito de la objetividad. Quiero contarles algo muy personal, algo que por su valor humano trasciende la poesía o es en sí mismo" poesía necesaria" como escribiera un importante poeta. Recordamos a Elsie cuando en diciembre de 1989, invasión a Panamá, la soldadesca yanki se metía en nuestras casas. Elsie llegó a vernos, a ponerse a la orden, a brindarnos respaldo moral y amistad. Nosotros resguardábamos los pasillos laterales del hogar, las madrugadas , cuando tocaba a la puerta un compañero o compañera, por causas nobles, de patria dando razón de algún acontecimiento . Resguardábamos, por donde podían pasar y pasaban, perseguidos que conocían el camino y cruzaban hacia los herbazales que desde Miraflores iban a Pueblo nuevo y otras partes recibíamos a media madrugada a compañeros que cumplían tareas ejemplares aunque sencillas. Mi casa era la casa, la de aquellos días tormentosos cuando sin casi conocer a los amigos allí los recibíamos, tuna y arroz, un poco de té, palabras en voz baja, atisbos de una lucha que aspiraba crecer, realizarse, ganar la patria nuevamente. Elsie no conocía esta tarea, o quizás algo intuyó, y fue a la casa de los peligros (muchas eran) y se llevó gran cantidad de nuestros libros y cartas, cartas especialmente de Cuba y de amigos de tantísimos pueblos hermanos, para que nadie nos llevara ese precioso material. Le dije: ¿y a ti, no te harán daño si te encuentran esto? (ella exigía que se la tuteara, no importaban sus títulos, sus premios y medallas). Y ella dijo," no, todos saben que yo no soy política", y sin embargo, Elsie, te estabas portando como una panameña de las mejores, sumandote a la fila de los que estaban al lado del decoro, porque siempre fuiste eso, mujer de decoro, no importa que no militaras en partido de izquierda alguno. De una cosa estoy segura: a la derecha nunca le hiciste guiños, a la derecha no estabas. Allí están tus poemas sobre los mártires, sobre la patria, aquí con todos, quedan tus libros que hablan de ti como mujer y como patriota, porque tú como Mateo Iturralde eras de aquellos que no vendemos la patria. La poesía en Panamá, y la literatura nuestra en general te tiene entre sus personalidades más significativas . Elsie Alvarado de Ricord, eres voz literaria que encarna el sentimiento, el corazón, esperanzas, luchas y pensamientos de ese fenómeno singular, especial llamado Mujer. América Latina puede sentirse orgullosa de sus poetas mujeres. Ellas han abordado la crítica, el ensayo, la novela, el testimonio, además de la poesía, eje primordial, barro elemental de cuyo vientre surge la palabra con todo su poder de profecía, de halago, de combate, de amor y de lealtad, que en todo ello está la vida. Así lo supo Elsie. Transcurrió con la dulce carga de experiencias, soñó y esculpió sus cantos para decir la vida, la mujer. Ella es el norte y luz de esta noche. Delicada, sencillamente femenina, sutil y enérgica a un tiempo, Elsie representa el potencial hermoso y veraz, lleno de ternura, inteligencia y delicadeza con que el pintor en sus pinceles dice la mujer y el varón la sueña. Serena y digna, la palabra de Elsie se mueve como un pájaro, es colibrí y es dardo, es ama y es esclava, se tiende como un río o puede alzarse de pronto en una ola donde ella y sus versos son los navegantes. Hada azul su palabra, duende y alba, ala y lluvia, razón conmovedora. Y alrededor del verso, su voz es red y huella, desnudo en lienzo colocado. No es Carilda ni Esther, no es la Mistral, pero es ella, en circuito infinito, en grave esfera, en colores que le son amados por tan conocidos. La magia de su habla le viene desde el propio corazón, desde las llamas profundas de la vida. Quienes la conocieron y trataron no pueden menos que reconocer la extraordinaria dimensión humana de esta escritora en sus papeles de hija, esposa, hermana, madre, amiga, educadora, ciudadana. De todo lo que digo soy testiga. La conocí conmovida y atenta ante el dolor humano. Pude enterarme de los eslabones de su poderosa ternura que derrumbaba muros y atajaba rencores. Odio nunca sintió, dolores sí por cada error humano que pudo conocer. Ella amó mucho porque tuvo una vida donde fue muy amada. ¿Sabe quizás el hombre las razones del tanto amor que una mujer puede dar? Ella dice a la madre en uno de sus poemas: “Madre, esa aureola de cabellos canos, /corona tu abnegada resistencia/ que no agota el caudal de la paciencia/ ni se rinde al cansancio de las manos” "para expresar, hermosa madre mía/ la virtud de tus dotes singulares / hoy falta la celeste melodía/ paterna que, entre cuerdas y cantares/ de aquella flauta mágica fluia en las dulces veladas familiares" El amor familiar marcò su niñez, su transcurso, abrió la fuente de futuros amores como lo fueron su amor a la poesía, al canto, a la vida de esplendores cotidianos y amaneceres cálidos, y a todo aquello noble, sosegado y poderoso que era aprehendido por esa dama prodigiosa que alimentaba llamas y poemas, y con maestrìa en el uso de la palabra, los signos virtuales de los nuevos tiempos . La música fue parte de los regalos espirituales que en su infancia tuvo y retuvo para siempre. Elsie amaba la canción, contaba de las guitarras y sus sonidos en las noches de novilunio o serenamente azules, cuando don Humberto, su esposo, abogado, y ella compartían con Demetrio Herrera, Korsi, o simplemente cuando la pareja dialogaba, las manos enlazadas. Una vez dijo que en su próximo cumpleaños íbamos a hacer una tertulia y cantaría porque Humberto tocaba la guitarra. No se dio ese momento, no hubo ese cumpleaños,la mariposa fue al viaje definitivo, pero, de todas formas, presente está si la evocamos. Elsie tenía una memoria prodigiosa, envidiable, y con la sencilla cadencia de su voz que era a ratos un susurro, desplegaba poemas ya de Herrera, de Korsi, de Sinán, Machado, Darío, de Miguel Hernández, de Guillèn, Dulce María Loynaz a la que visitò varias veces en Cuba, de Lorca, Neruda, y tantos otros. Narraba párrafos largos del Quijote, todo de memoria. Poemas de amor surgían de su boca. era una alegría comprobar cómo amaba la poesía esta poeta delicada , escritora total. "Si solo porque te amo fueras mío" ,dice en un poema. No es suficiente amar para ser dueña. La "entrega total" como llama a este poema es recurso esencial, urgencia de mujer.
El sufrimiento colectivo, la denuncia del tutelaje ofensivo del país norteño llamado Los Estados Unidos hacia Panamá es otros de los aspectos sobresalientes en las conversaciones y poemas de Elsie. Y es que la poesía, la literatura es un vínculo jamás desligado del compromiso con la dignidad, esa misma dignidad con que dirigò por años la Academia Panameña de la Lengua aportàndole su sello personal y un trabajo ejemplar que trascendiò el continente. Por ello y más , no hablaré de tus ensayos, sonetos ni otros poemas hermosos resguardados hoy tras una portada para la que elegiste una hermosa flor roja. Viva la esencia de tu vida terrena, te he traido aquí para darte el aplauso que merecen los nobles seres como tú, Elsie Alvarado de Ricord.

lunes, 12 de abril de 2010

Ser comunista


A Pedro Ortega Díaz y Shafick Handal

Retumba en el corazón de la tierra el canto de la Internacional. Hay gente que lucha toda la vida. Hay gente que da su vida por el bien de todos. Gente que cree en la solidaridad. En la igualdad. Gente que no es feliz mientras ve que otros no lo son y trata de aportar sus energías a la búsqueda de un mundo mejor. Ateos más cristianos que el Vaticano. Son los comunistas.

Comunista es un ser humano que desde muy joven entra en contradicción con las injusticias del mundo en que vive. En su hogar, en el liceo, en el trabajo, observa como los dolores y carencias de las mayorías son la fuente de los privilegios de una minoría avara. Al comienzo reacciona con rebeldía instintiva, se opone a los designios de las instituciones dominantes: familia, autoridades, religión, etc… Tal vez los de su edad lo vean como alguien raro, que quiere llamar la atención o que tiene ideas de viejo. Tal vez lo consideren aburrido.

Sin embargo, estas personas comienzan a llenar sus reflexiones de sabidurías profundas, recogidas de las experiencias de otros iguales o de las lecturas a que los empuja su intensa necesidad de descifrar los enigmas de la sociedad. El ansia de saber es una característica típica de todo militante revolucionario. Conocer la historia de los hechos que nos trajeron a la situación actual, las realidades de otras naciones, los principios filosóficos y científicos que tratan de explicar la existencia misma, son temas magnéticos para el voraz lector que debe ser todo comunista.

Estas inquietudes terminan buscando cauce. Viene la necesidad de organizarse y expresar las ideas, para unir fuerzas y buscar el cambio. Entonces, los compañeros de estudio o trabajo, la familia, los vecinos y amigos, comienzan a ser blanco de nuestra campaña permanente por despertar conciencias y captar adeptos para la causa que consideramos justa y correcta. Porque un revolucionario de este tiempo, patriota, socialista, antiimperialista, tiene que ser prioritariamente un propagandista de sus ideas. La lucha contra la manipulación ideológica del sistema dominante no deja lugar a treguas. Es la guerra de las guerras. El enemigo cuenta con los grandes medios informativos y de entretenimiento, y los utiliza bajo orientaciones probadas en laboratorio, para reproducir el sistema de dominación y garantizar su preeminencia. Nosotros hemos tenido que usar hasta técnicas artesanales como el panfleto impreso en batea, el multígrafo, el megáfono, la pinta en paredes, todo con tal de llevar al pueblo la idea de la redención posible. Muchas veces a riesgo de ser reprimidos por los cuerpos de seguridad al servicio de las oligarquías.

En el pasado siglo XX, los comunistas ofrendaron sus vidas para detener y derrotar la bestia nazi-fascista logrando así un mundo más seguro. Se crearon por miles los sindicatos que fueron el soporte de las conquistas de la clase trabajadora. Se impulsaron sin precedente los derechos de género a favor de la mujer explotada y discriminada. Se estimuló la democratización del conocimiento científico y el derecho a la salud como un derecho universal del ser humano. Igual con la educación y el resto de derechos sociales.

Por eso no nos es extraño que en nuestras trincheras hayan militado los poetas: Neruda, Machado y Alberti, Nazoa, los más sensibles. Porque ser comunista es, ante todo, reivindicar valores, esos valores que nos legaron los primeros comunistas del siglo XIX, los fundadores, esos dos grandes amigos que fueron Carlos Marx y Federico Engels.

Ildefonso Finol

jueves, 3 de diciembre de 2009

DE TAL PALO

Déjalo en paz, le dijo esa mañana, recién abiertos los ojos, al verla allí, toda despeinada, el cuerpo encogido, mirando el camino que llevaba a la casa. Los codos sobre el soporte de la ventana, aún en camisón de saraza, mírate esas ojeras, se te adivina que no dormiste nada, muchacha, estas desvelada, cierto? Como si lo viera, y ahora qué harás?, será como siempre, las disputas, los gritos de Miguel, tu lloriqueo, las ofensas interminables entre ustedes, este padecimiento no hay quien lo aguante, ya estoy por irme pero me da miedo lo que pueda pasar, déjalo en paz, mujer, si llega no reclames, no chilles, no rezongues, no digas nada, mira que si alza las manos y te toca vuelves a desmayarte como aquel día, válgame Dios, si te pega, si te da un mal golpe qué vamos a hacer? Un mal momento siempre hay que evitarlo, a mí gracias a Dios nadie me alzó la mano jamás. Madre de mis amores, no sé lo que habría pasado si eso sucede, tú sabías que la vida con él sería así, yo soy su madre y te lo advertí, hijo de gato… no es que yo hablara mal del hijo de mis entrañas pero sé que tú no habrías entendido su forma de ser y de querer, siempre fue como su padre, bien lo sé, pero yo a su padre lo acepté como era, no intenté cambiarlo, y él pasaba mujeres a mi lado por así decirlo y yo me hacía la inocente, y guardaba silencio y seguía en el hogar como si nada, haciendo los oficios, hasta que él se cansaba y de pronto una noche cualquiera me volvía a mirar y yo sin decir nada lo aceptaba, y entendía que era su forma de pedir perdón esa suavidad con que rozaba mi cara y sus manos acariciando este cuerpo por encima de la sábana hasta que ocurría todo lo demás. Así eran las lunas de miel con él, miles, y él sabía que yo estaba por encima de la Teresa, de la Fidelina, De Celsa, de la Juana María, por ese detalle que él tanto apreciaba, mi silencio, mi discreto reproche. Yo a él nada le reclamaba, y él me hacía sentir su reina, yo tenía mi forma de ser una especial mujer. Era distinta. Yo lo hice a mi modo y él me hizo al modo de él. Respiraba su aire, yo nada reclamaba. Ese es el secreto: saber ser mujer. No era sumisa, no, pero era la esposa, amiga, amante, la madre de sus hijos. Aguantadora, eso era. Adriana, por favor quiere callarse? Dijo la muchacha sin voltearse, todavía de espaldas. La suegra, mientras tanto, arreglaba la cama, doblaba sábanas y hasta había prendido el reverbero para el café de las mañanas. Buscaba una toalla. En silencio, entró al baño. Un par de lágrimas cayó detrás de los espejuelos, no te lo he dicho, muchacha, te conté acaso que él me daba salivazos, golpeaba las paredes con su cabeza, amenazaba con cortarme el rostro, cosas que una no cuenta, rompía libros, rosarios, vasos, puertas, Rosaura, y una noche tiró la vajilla al suelo y los vidrios saltaron por las paredes y así la vida, en silenciosa guerra pasaba. He mentido mucho para que esa humillación no caiga sobre los hijos, pero así era él, y así pasará contigo porque de todos los muchachos, éste es el que más se le parece, ay Rosaura, y nada puedo decir de esas viejas historias del padre. No todas. A ti menos que a nadie porque abandonarías al hijo o quizás no, quizás serías como yo. Adriana desnudó su cuerpo viejo y abrió la llave del agua. La nuera seguía en el marco de la ventana, en la espera tonta, loca, inútil, peligrosa. Era un baño pequeño. Vio que el espejo arriba del inodoro estaba empañado. Atrás quedaron los días y los años en que soñara tener una hermosa casa, un baño lindo como los que veía en las revistas. El agua seguía cayendo sobre el cansado cuerpo, sobre el cabello largo, gris. Y entonces escuchó la discusión afuera, en la sala, voces que iban subiendo, palabras que iban surgiendo sin sentido, y sintió miedo, se apresuró a salir, Dios mío, líbrame de los violentos, que la paz sea en esta casa, cubre con tu manto sagrado a estos tus hijos.
Descalza aún se vio a sí misma salir del baño (flotar?) y pudo oír la mano ruda golpeando una, dos, tres veces sobre la frágil piel de la joven mujer. Rosaura ¿era Rosaura?, tirada sobre el piso, tenía una mancha rosácea en uno de los pómulos, la nariz sangraba, el hombre no se detuvo y estirando una de las piernas la golpeó en las caderas una y otra vez. Estaba ebrio el hombre. Entonces hizo intento de levantarse, dijo quieres café?, por decir, tratando de parar la ordalía, (así que me ocultabas todo esto, Rosaura), era Rosaura o soy yo? Cuánto se me parece, pensó. No se atrevió a acercarse. Rosaura o la que fuera, en silencio lloraba. Por sus rodillas un hilo rojo, sangre, corría desorbitado. Se estremeció. Se reconoció en la muchacha. Ella y no ella. Se vivió a sí misma… en otros tiempos algo olvidados. Flotaba.

Ves lo que hiciste, dijo sin mirar casi al hijo. El continuó, puños cerrados, mirada bruta, desquiciada. Miró a la madre con cansado silencio, hosco marchito, oloroso a cigarro y a licor. Ella lloraba sin saber qué decir, un recóndito cansancio la abrumaba, mientras el hombre, su hijo, cogía camino, de nuevo, hacia la calle. Vamos al médico, hija, musitó la mujer pero ya ambas sabían que no había nada que hacer, que la espera de nueve meses no se daría, que el hijo de Rosaura, ¿era Rosaura? (¿no fue ésta también su historia?) no nacería. Adriana recordó que un día parecido, hace ya mucho tiempo, a punto estuvo de perder al hijo (no habría sido lo mejor?), igual que le pasaba a esta muchacha. Perdóname, murmuró, de mil modos te lo advertía, bien lo sabes, mientras iba limpiando con una toalla la sangre que salía por la nariz de Rosaura, o Rosa, Raquela, Rafaela... En realidad, encogida, Rosaura o la que fuera, su vivo retrato, su viva vida, se quejaba de dolores más grandes, el vientre y las caderas dolían como si se hubieran roto, y de allí salió el bultito que ambas habían aprendido a querer en esos pocos meses. Cuántas Rosauras, Adrianas, hija, cuántas… hasta cuándo…


II


Se dio cuenta de que el pensamiento volaba como un murciélago malo, y lo detuvo, se negó a pensar en eso tan doloroso que eran sus temores. Lagarto, lagarto, lagarto. Cancelado todo recuerdo feo, no dejes correr tu imaginación, la vida no puede ser tan mala, ni él. Cuánto se había demorado en el baño? Despierta había tenido esta pesadilla? Se quería siempre cuerda, no podía fallar ahora. No se admitía loca, no lo iba a permitir

Adriana volvió en sí, detuvo la memoria de esos años, y espantada gritó ¡Rosaura!, Rosaura, no te dejes, y entendió que los pensamientos habían volado al pasado en vértigo espantoso. Fue entonces cuando la mujer joven dejó el marco de la ventana y asustada corrió hacia esa voz que con desesperación la había llamado dos veces. ¿Qué pasa, Adriana? Miró a la suegra, justo cuando ésta se levantaba del miedo, cuando volvía del pasado al que había ido sin querer. No pasa nada, susurró, y si algo pasó, hace ya tanto tiempo. Promete que lo dejarás, mira que la violencia se aprende pero también se hereda. No tientes al destino, promete que lo dejarás.

miércoles, 22 de julio de 2009

CRITERIOS VALORATIVOS DE LA OBRA DE MORAVIA OCHOA

Con respecto a Raíces Primordiales, libro ganador del Certamen Nacional Ricardo Miró, escribe el escritor Mario Augusto Rodríguez “…este volumen constituye una magnífica eclosión poética, una muy elevada manifestación de sensibilidad artística, por medio de la cual una joven poetisa todavía en la adolescencia revela sus extraordinarias facultades y anuncia para la plenitud, una personalidad literaria de excepcionales capacidades creadoras (….) “ Moravia Ochoa López significa para la historia de la poesía panameña la pureza y la responsabilidad artística, la hondura emocional y la exquisita pulcritud formal. Su advenimiento a nuestra literatura garantiza la continuidad de esa línea de distinción que desde Amelia Denis de Icaza ha ocupado la mujer en la lírica nacional. Y su presencia triunfal en la poesía nueva del Istmo, es la representación más lograda de nuestra juventud en los afanes creadores de la belleza artística. (…) No hay artificio. La emoción poética fluye generosamente por los versos de Moravia, brillantes de originalidad expresiva, calientes de entusiasmo creador. La figura esplendorosa salta constantemente, con alegría y espontaneidad juveniles. La gracia y la agudeza del sentimiento emergen desde el primer verso de cada composición y mantienen la elevación que corresponden a la personalidad poética que alienta en el espíritu de la obra.
La riqueza lírica del alma es la que produce, uno tras otro, los poemas que forman el libro. Y aunque cada uno de ellos tiene una significación cabal, aunque en cada soneto hay la independencia que corresponde a una creación poética, la hondura del sentimiento, la emoción amorosa, la dignidad de las imágenes, mantienen siempre la unidad formal e ideológica que vigoriza la personalidad artística del libro”.

2.

Una revelación literaria: Las “Raíces Primordiales” de Moravia Ochoa López por Mario Augusto Rodríguez
Para el crítico que se especializa en la “medición de los versos” nada hay que pedir en los impecables sonetos de “Raíces Primordiales” la autora está dotada de un finísimo oído, de un delicado sentido del ritmo y la armonía. Los endecasílabos de sus sonetos están cortados con admirable precisión. Pero esa precisión no parece haber sido lograda con el trabajo elaborado de la persistencia correctora, sino con la espontánea fluidez natural de la poetisa. Son sonetos clásicos por la forma. El clásico soneto renacentista no de estilo italiano como podría parecer a primera vista, sino de pura estirpe castellana, de auténtica raíz garcilasista. (…) Cada soneto es la arquitectura espontánea de la naturaleza que edifica árboles y construye

flores sin que falte un pétalo ni sobre una hoja. Cada cuarteto y cada terceto se ligan uno al otro, como el tronco a las ramas y a las hojas. Y en cada de ellos aparece el elemento imprescindible para que el todo alcance el sentido completo que la idea poética quería manifestar, necesitaba decir.

3
Prólogo a Raíces Primordiales por Mario Augusto Rodríguez.
Panamá, junio de 1960.


“Moravia Ochoa López es una muchacha que ha logrado ganar en dos ocasiones el más alto premio literario de Panamá. La confirmación oficial del talento de tan juvenil escritora, será para muchos razón suficiente para el asombro y la alabanza.(…) Lo malo ante “YESCA” es que no cabe ninguna actitud de tibio conformismo o que su autora es una promesa. Mejor es confesarlo de una vez: MORAVIA OCHOA es una escritora de talento. (…) … la sensación de que aquello está escrito por una mujer es tan vívida que hace olvidar los valores literarios de la obra. Se puede agregar – y tal vez con razón- que no esta en sortilegio en la palabra misma, ni en su milagrosa conjugación en frases del más puro sabor femenino, sino que son los temas y la manera de afrontarlos los que le dan la calidad sui géneris a la prosa femenina. El estilo literario de Moravia Ochoa López revela el alma de la mujer en su completa ambivalencia. (…) Fluye la narración entre frases cortas y palabras aisladas, con la vehemente intermitencia de una confidencia. El lector queda prisionero en el juego de suponer más de lo que se dice. Y de manera instintiva se vuelve a leer lo pasado en busca de la verdad. Leer a YESCA por segunda vez es como hablar con una mujer en dos días diferentes de su vida. (…) Después de leer YESCA se siente la impresión de que ha ocurrido algo insólito en la literatura panameña. (…) Es así que para escribir YESCA se necesita más valentía que para enfrentarse a una multitud, porque darle la cara al propio Yo es empresa para hombres y mujeres de verdad. (…) Cuando los que sepan Literatura lleguen a discutir el día de la Independencia de los escritores panameños, encontrarán el primer grito de liberación, escondido entre las páginas de YESCA.”
Del Prólogo a YESCA escrito por el Doctor Manuel Ferrer Valdés
1962.


4
Sobre Juan Garzón se va a la guerra
“Poeta y narradora panameña, representa en su obra las nuevas perspectivas y los inusitados rumbos que adopta tanto la prosa como la poesía hispanoamericana. Si algo caracteriza a su último libro de cuentos es la experimentación y la intención de aprehender y entregarnos en un discurso subyugante los conflictos humanos, cotidianos, los asedios de la vida y el sufrimiento íntimo de los seres indefensos. Pero, hay que subrayarlo sin descuidar el entorno vivencial con lealtad a la sociedad a la que pertenece. (…) Moravia Ochoa, si bien prefiere la narración al diálogo, sin embargo, el nivel en que se comunican sus personajes es el habla propio de su medio, con sus modismos, su léxico singular. Por otro lado prefiere el uso de la primera persona a la tercera, probablemente por el matiz poético y confidencial de su narración. Otra característica que es conveniente subrayar es la sinceridad. A mi juicio virtud de todo buen escritor.

Tomado de la Revista Kachkaniraqmi
Marcos Gutiérrez V Lima, Perú.
Marzo 1993

5
Tomado de la Revista Azor. Barcelona, España
Alberto Álvarez: Escritor y Director de la Revista
Moravia Ochoa, escritora panameña que en 1964 conseguía una mención de honor en el concurso Ricardo Miró con su libro El Espejo es, a mi juicio, dentro del campo literario un ejemplar femenino aparte. Bien pues, por mostrarnos su vida en iun todo, por haber dado con el secreto de “intimigrafiarse”, repito aquí que Moravia Ochoa es en este campo, una escritora aparte.

6
Es ella Moravia Ochoa, con toda su ternura y fortaleza para defender sus ideales, sus posiciones políticas y su capacidad creadora en una sociedad donde hay gente que acostumbra a claudicar, a ceder o a vender su dignidad.
Bárbara Bloise.
Periodista
Con respecto a las Esferas del Viaje
Se trata en muchos sentidos, de una pionera de la femenina modernidad literaria panameña, que analizados sus textos con el prisma actual, sin duda habría que denominar posmodernidad. Y la razón principal se puede reducir a una sola. Esta autora hace una narrativa diferente, difícil de clasificar; CAPAZ DE SUGERIR ESTUDIOS SINGULARES QUE AÚN ESTÁN POR REALIZARSE. Porque es preciso que los críticos nos expliquen cómo es que estos cuentos, precisamente por ser tan personales, tan valientes, tan ellos mismos en su estética peculiar, vistos ahora en su conjunto, al agruparse bajo este paraguas unificador llamado Las Esferas del viaje (cuentos escogidos), ponen decididamente una pica en Flandes. O al menos en Panamá. Y ya es mucho decir.

Enrique Jaramillo L
Panamá, noviembre 2004.

lunes, 13 de julio de 2009

PARA QUEMAR EL TIEMPO


decirte tantas cosas que ahora ya no
solamente son mías
sino que traspasaron la barrera del sonido
la plaza con su luna en menguante
aquella entre la propia oscuridad
(necesidad)
aquella sensación del ominoso y perpendicular espacio
cayendo sobre sí mismo,
casa no había.
no atreverse y si,
aquella duda relampagueando en el horizonte
su noche más palabra sus más extraños ojos
su madera más fuerte su extraño aliento
de mar y caracoles , tú eras cántaro,
era un caballo fuego el gozo sin aplazamientos
en la paz de tus ojos había una fulgurante
humanidad
limpieza
y en la boca
lo inamovible y perdurable

2.

perdóname el desgaste, el gusto a ti que no puedo olvidar
y el hoy ya mudo y sin concierto
nostálgico y obsceno de tanta soledad
se extraña el cielo y las palabras
aquello lúdico en el fuego
se extraña aquella luz y los asombros
no abras la puerta porque es otro tiempo
aquellos días eran de relámpago
hoy llueve y miro aquel retrato viejo
fantasmas de un milagro que aún habla por tu boca
extraño el grueso del silencio que caía en los techos
los árboles y el sello que tenían tus manos
posándose en el cuerpo de la tarde
por Dios, amor, hay fuga en el teléfono
nos oyen
te escuchan, calla, deja dormidas las palabras.

miércoles, 8 de julio de 2009

NOSOTROS LOS POETAS


Nosotros los poetas, los santos locos cuerdos que llaman por ahí
nosotros los guerrilleros de la flor, amadores y zànganos,
nosotros los oficiantes del sol, nosotros santos ángeles conversos,
nosotros los robados, los patibularios y trabajadores, necesitados y reyes
nosotros los robados, los que escribimos un papel que alguna mano cruel desaparece
nosotros los culpables de poesía, de sueños esclavos y esclavizantes
nosotros los conspiradores, señores de la buena palabra
nosotros los abusados, los violados en el mejor sueño que estaría por cumplirse,
nosotros los engañados y caídos en la trampa común
nosotros que jugamos un juego sin jugar
nosotros los constructores, no depredadores, los ensanchadores del cielo,
nosotros los de la cruz a cuestas porque nos acostamos pensando en el dolor del
mundo si es que en verdad deseamos ser o lo que otros dicen que somos,
nosotros los poetas hijos de extraña grey atrabiliaria,
nosotros los oscuros y claros, los negados, arrinconados y temidos,
nosotros los mortales inmortales, los silenciosos que a veces damos qué pensar,
nosotros los monitoreadores del sentir,
nosotros escaleras de un vuelo , los que giramos el botón del corazón para que todo pueda funcionar
nosotros los mansos e iracundos en dependencia de la dignidad
nosotros los que hemos ganado a la lotería de un concurso,
nosotros los perdedores, los que no sabemos si en verdad somos lo que debimos ser
allá y acá nosotros los ingenuos pavorosamente fieles
nosotros los señalados por la infamia, los perseguidos y difíciles porque manada nos negamos a ser
nosotros los soñadores, los generosos, los odiados, los muy queridos ,
los que abrimos caminos y sembramos estrellas, nosotros los estrellados y relampagueantes, herederos de la de la ternura y la inmortalidad, los dadores de vida y de dulzura, nosotros los de palabra derecha e izquierdo corazón que ama con desmesura
nosotros los redimidos por el espíritu, nosotros los espirituales niños y niños tristes
nosotros los que cantamos al amor y a la tristeza, a la muerte y la vida, a la claridad,
nosotros, pendencieros , buscapleitos, nosotros los que en amor amamos,
somos más que un humano, somos dioses
que desde
Dios hablamos y nos damos
TOTAL QUE EL PAPEL TODO LO AGUANTA


Si no me ves sudar ,
no crees que la poesía sea un oficio,
crees que es ocio,vicio, sueño
mañas de mujer loca
atarantada, extraterrestre,
hembra digital a destiempo
perdida sin remedio,
total el papel todo lo aguanta.

Si no me ves sudar
crees que es fàcil
desnudar los amores, la constancia,
nostalgias sin relevo,
el infierno confeso o al desnudo
o la alegría exprofeso,
los disparates que crea la
íntima memoria,
acuerdos y recuerdos.,
total el papel todo lo aguanta.

Si no me ves el miedo, la fatal timidez
que habla de la crisálida
poblando aún los días y los años,
si no me ves un mar
adentro de los ojos
creerás que no lloro
que soy un exabrupto,
que soy bruja o silencio.
Si no me oyes el lamento
por lo que en casa queda
ya sin ningún significado
es que no has conocido a la viajera
que hizo un cielo en la casa
un cielo falso, un cielo de mentiras,
y me herí con un sueño y su tardanza,
no la has oído allí donde la espera
un día de tantos se esfumó.
Si te digo que sueño o no sueño
o que nada ambiciono razonable,
que soy feliz o miserable,
no me creas o haz como quieras,
puedo decirte cualquier cosa
escribir fantasìas por ejemplo, escoger un fantasma a propòsito
que tal vez existiò,
una casa, una làgrima
total que el papel todo lo aguanta.

Si no me ves sudar
y desprecias mi hacer tan sin oficio
como dices o
esta absurda adicciòn a la vagancia
y me obligas a quitar algún gesto
de esos que traen las arrugas
para reìr burlàndome de ti,
si mi trabajo no sirve, nada vale,
es duro oirte pero no te creas,
ésto que hago es vida y es oficio
es sudor , es dolor,
años vividos
duros o magnìficos,
sudo, serrucho el corazón
y lo desvelo
tanto que a veces me preocupa
su golpeteo en el pecho
el espacio que deja
aqui vacìo
porque se ha ido mil veces
sin retorno
volcado en las palabras.
Es verdad? Es mentira? No voy a confesarlo. Hago silencio
y hago magia cuando escribo.
Total el papel todo lo aguanta.